
WASHINGTON, D.C- El combate contra el narcotráfico y el tráfico de drogas se ha convertido en una prioridad para el gobierno de Estados Unidos, y una de las estrategias más discretas que ha tomado forma en los últimos años ha sido el incremento de vuelos secretos con drones sobre México.
Estos vuelos, destinados a localizar laboratorios de fentanilo, han aumentado bajo la presidencia de Donald Trump, según un informe reciente del New York Times.
Desde que comenzó el programa de vuelos encubiertos, los drones han jugado un papel crucial en la vigilancia aérea de áreas remotas en México.
La tecnología de estos dispositivos no tripulados permite una detección precisa de los laboratorios de fentanilo debido a los productos químicos que emiten, los cuales son fácilmente localizables desde el aire. Estos laboratorios son esenciales en la producción de fentanilo, una droga sintética que ha sido responsable de un aumento alarmante en las muertes por sobredosis, especialmente en los Estados Unidos.
El gobierno de Trump fue clave en la intensificación de esta estrategia, al incrementar la cantidad de vuelos de vigilancia, los cuales han sido gestionados por la CIA.
A pesar de la naturaleza confidencial del programa, funcionarios estadounidenses han aclarado que las operaciones no tienen la autorización para llevar a cabo ataques letales.
El único objetivo de estos vuelos es recolectar información, la cual es luego compartida con las autoridades mexicanas para apoyar en la lucha contra los cárteles del narcotráfico.
Aunque estos vuelos con drones han demostrado ser efectivos, también han generado preocupación en México.
La creciente presencia de aeronaves no tripuladas en su territorio ha sido una fuente de tensiones diplomáticas, especialmente después de las amenazas de Trump de imponer aranceles a México si no reforzaba el control de su frontera sur.
Estos incidentes han avivado un debate sobre la soberanía de México y la implicación de Estados Unidos en los asuntos internos del país.
El Comando Norte del Ejército de Estados Unidos ha afirmado que sus operaciones no violan el espacio aéreo mexicano, lo que parece ser un intento de calmar las preocupaciones en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Sin embargo, la percepción pública en México sobre la intervención estadounidense sigue siendo un tema sensible.
A pesar de las tensiones, el uso de drones en la lucha contra el narcotráfico probablemente continuará siendo una estrategia clave en los próximos años. Con más de dos docenas de vuelos ya realizados, las autoridades estadounidenses y mexicanas parecen estar alineadas en cuanto a la necesidad de frenar el tráfico de fentanilo y otras drogas sintéticas que amenazan tanto a México como a Estados Unidos.
La cooperación internacional será fundamental para abordar este desafío transnacional, pero también lo será encontrar un equilibrio entre las operaciones de inteligencia y el respeto a la soberanía de los países involucrados.
Mientras tanto, los vuelos secretos con drones seguirán siendo una herramienta vital en la lucha contra los cárteles del narcotráfico y el tráfico de fentanilo.