
PECOS, Texas – Un asombroso descubrimiento en el Rancho O2, una extensa propiedad de 110,000 hectáreas situada en la región Trans-Pecos del oeste de Texas, ha capturado la atención de arqueólogos y paleontólogos.
Un cazador que exploraba el área en busca de ciervos tropezó con un objeto extraño en el lecho de un arroyo que, a simple vista, parecía un simple tocón de árbol. Sin embargo, al observarlo más de cerca, resultó ser un colmillo fosilizado de mamut, un vestigio invaluable de la megafauna que una vez dominó el paisaje de la región hace miles de años.
El hallazgo se produjo en una zona desértica de Chihuahua, cerca del Parque Nacional Big Bend, en una propiedad que anteriormente se dedicaba a la ganadería, pero que ahora se usa para actividades de caza. El cazador, cuyo nombre no ha sido revelado por razones de privacidad, inicialmente fotografió el objeto y lo compartió con Will Juett, administrador del Rancho O2. Juett, quien al principio pensó que se trataba de un tronco viejo, decidió investigar más a fondo.
Al llegar al lugar, un equipo de expertos en paleontología confirmó que se trataba de un colmillo de mamut extinto, probablemente perteneciente a un mamut colombino, una especie que habitó América del Norte durante el Pleistoceno. Aunque el equipo de investigación intentó encontrar más restos en los alrededores, no hallaron indicios de un esqueleto completo. Según el Dr. Schroeder, director del Centro de Estudios de Big Bend, el colmillo estaba aislado y aparentemente había sido desplazado por la erosión en el lecho del arroyo.
“El colmillo fue encontrado en una zona de drenaje dentro del arroyo”, explicó el Dr. Schroeder. “Rápidamente nos dimos cuenta de que no había más restos, solo un colmillo que se había separado del resto de los huesos debido a la erosión”.
El equipo dedicó dos días a excavar cuidadosamente el fósil para garantizar que no sufriera daños durante su extracción. Una vez extraído, lo recubrieron con una capa de arpillera impregnada de yeso y construyeron una estructura especial para transportarlo al laboratorio sin causar ningún daño al fósil.
Este tipo de hallazgo en el oeste de Texas es excepcionalmente raro. El último descubrimiento significativo de restos de mamut en la región se produjo en la década de 1960 en la ciudad de Fort Stockton. Sin embargo, el estado de Texas es conocido por su abundancia de fósiles de mamut, lo que lo convierte en un punto clave para los estudios paleontológicos en América del Norte.

El mamut colombiano (Mammuthus columbi), al que se cree pertenecía el colmillo hallado, era una especie emparentada con el mamut lanudo. Sin embargo, los mamuts colombianos eran más grandes y menos peludos que sus parientes del norte. Estos mamíferos podían alcanzar hasta 4 metros de altura y pesar más de 9,000 kilogramos, lo que los convertía en una de las criaturas más impresionantes de su tiempo.
Investigaciones recientes sugieren que los mamuts colombinos surgieron como resultado del cruce entre mamuts lanudos y una línea evolutiva desconocida de mamuts. Durante su apogeo, estos mamíferos habitaron grandes extensiones de América del Norte, desde Canadá hasta el norte de Costa Rica. Sin embargo, al igual que muchas otras especies de megafauna, comenzaron a extinguirse hacia el final de la última Edad de Hielo, hace aproximadamente 10,000 años.
El hallazgo del colmillo en el Rancho O2 no solo tiene una enorme importancia científica, sino que también invita a reflexionar sobre el pasado remoto de la región. Juett, el administrador del rancho, no pudo evitar imaginar al gigante de la prehistoria caminando por las colinas de su propiedad.
“Es imposible no pensar en ese enorme animal vagando por el Rancho O2”, expresó Juett. “Mi siguiente pensamiento es sobre las personas que se enfrentaron a esos colmillos gigantes, con solo herramientas de piedra en las manos”.
Los investigadores planean realizar pruebas de datación por carbono en el colmillo para obtener una estimación más precisa de su antigüedad. Estos resultados, que se esperan en los próximos meses, podrían arrojar más detalles sobre la época en la que estos majestuosos mamíferos vagaban por lo que ahora es Texas.
Este descubrimiento resalta la rica herencia paleontológica de Texas y conecta a los habitantes actuales con un pasado remoto, cuando los mamuts colombianos dominaban el paisaje de América del Norte. El Rancho O2, una vasta extensión de tierra con una historia compleja, ahora guarda un vestigio invaluable de la megafauna que una vez habitó en la región. Este hallazgo no solo enriquece nuestra comprensión de la historia natural de la región, sino que también subraya la importancia de continuar explorando y protegiendo estos tesoros de la prehistoria que siguen emergiendo del suelo de Texas.