La frontera Tijuana-San Diego ha experimentado transformaciones significativas en el último año. Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, las políticas migratorias y de seguridad han revolucionado la dinámica en una de las regiones fronterizas más transitadas del mundo. En lugar de ver filas, campamentos y cientos de solicitantes de asilo, los espacios ahora se presentan vacíos, con un aumento del refuerzo militar y un total cambio en los flujos migratorios.
Un ejemplo notable de esta transformación es la garita de El Chaparral. En enero de 2025, este cruce diario recibía hasta 400 personas que ingresaban a Estados Unidos para solicitar asilo mediante la aplicación CBP One. Actualmente, la explanada, la banqueta y las calles aledañas están prácticamente desiertas.
La suspensión de la aplicación CBP One fue una de las primeras acciones del presidente Trump, marcando un punto de inflexión en la frontera Tijuana. Esta herramienta permitía a los migrantes agendar citas para solicitar asilo de manera legal.
María Galleta, miembro de Madres Deportadas en Acción, describe el contraste notable:
“Llegaban familias todos los días de diferentes lugares, de Centroamérica, del Caribe, de China y también desde Medio Oriente, pero ahora no hay nada”.
Después de la cancelación de este programa, miles de personas quedaron varadas en la frontera. Algunas decidieron regresar a sus países de origen, mientras que otras optaron por adquirir una nueva vida en Tijuana, abandonando la aspiración de cruzar a Estados Unidos.
David Rubiano, un migrante de Colombia, narra cómo este cambio ha redefinido su proyecto de vida:
“Este proceso nos ha hecho ver la vida desde una nueva perspectiva; nos preguntamos si intentar cruzar o quedarnos aquí. Finalmente decidimos que va a ser imposible, y preferimos quedarnos aquí”.
Otro cambio notable en la frontera Tijuana se presenta en los albergues para migrantes. Antes de enero de 2024, encontrar un espacio disponible resultaba casi imposible. Hoy en día, muchos de estos refugios están prácticamente vacíos.
La composición de la población migrante también ha cambiado. Ahora, no predominan aquellos que aspiran a llegar a Estados Unidos, sino personas retornadas a México tras ser detenidas por ICE o la Patrulla Fronteriza.
Luis Enrique Rodríguez, deportado desde Texas, comparte su experiencia:
“La migración nos detuvo afuera de un Smart and Final a mí y a mi hijo, fui deportado por Juárez y la única opción que tuve fue regresar aquí, a Tijuana, para intentar cruzar de nuevo”.
En la zona conocida como Whisky 8, el cambio es aún más evidente. Antes, cientos de migrantes estaban atrapados entre muros en campamentos improvisados mientras aguardaban rendirse a las autoridades estadounidenses para solicitar asilo. Ahora, no quedan rastros de ellos.
En este punto, se registraban hasta mil encuentros diarios con la Patrulla Fronteriza. Actualmente, las autoridades informan alrededor de 30 al día, alterando por completo la operación en la zona.
Gerardo Gutiérrez, portavoz de la Patrulla Fronteriza, explica el impacto:
“Ellos estaban ocupados procesando, proporcionándoles comida y realizando tareas de procesamiento. Ahora estos agentes ya no realizan ese trabajo, permitiéndonos desplegarlos a otras funciones”.
Fuente original: Noticias San Diego
Por Claudia Orozco
20 Jan, 2026





